La creatividad siempre ha formado parte de mi vida. Our Little Art nació de ese encuentro entre arte, tecnología, familia y la forma libre en que los niños imaginan el mundo.
La creatividad siempre ha formado parte de mi vida
Mi madre era artista.
Así que crecí en una casa donde dibujar, pintar y crear cosas con las manos formaba parte de la vida. El arte nunca fue algo lejano ni reservado para personas especialmente talentosas. Era simplemente una forma de expresión que estaba ahí, a nuestro alrededor.
Mi carrera terminó siguiendo el camino de la tecnología.
Trabajo con software desde hace muchos años, pero curiosamente siempre me he inclinado hacia su lado más visual: interfaces, experiencias, productos digitales y todo aquello que está exactamente en el encuentro entre tecnología y creatividad.
Y nunca dejé de dibujar.
Dibujar sigue siendo uno de mis hobbies favoritos. A veces con una idea específica, a veces simplemente poniendo algo en el papel porque es divertido crear sin que necesariamente tenga que llegar a un resultado.
Hoy tengo la suerte de no hacerlo solo.
Ahora mis hijos dibujan conmigo
Soy padre de dos niños que crecen rodeados de lápices, papeles, pinturas, música y todo tipo de pequeñas experiencias creativas.
Muchas veces nos sentamos juntos a dibujar.
Y quizá esa sea una de las partes que más me gustan de todo esto: observar cómo crea un niño antes de empezar a preocuparse por si está haciendo algo “bien”.
Un círculo puede convertirse en un personaje. Algunas líneas pueden ser una casa. Una forma extraña puede tener una historia enorme detrás.
Para nosotros, los adultos, quizá sea solo un dibujo. Para el niño, hay un mundo entero sucediendo en ese pedazo de papel.
Mi esposa también ama el arte en prácticamente todas sus formas y compartimos una idea muy fuerte sobre la infancia: queremos que nuestros hijos tengan tiempo y espacio para crear.
Eso también significa no llenar automáticamente cada momento libre con una pantalla.
Preferimos una mesa con lápices esparcidos. Papel. Tijeras. Pegamento. Pinturas. Instrumentos. Un poco de desorden.
Y sobre todo, tiempo para imaginar algo e intentar transformarlo en realidad.
Así nació Our Little Art
Our Little Art nació mucho más de esa experiencia familiar que de una idea de negocio.
De un lado está el arte que conocí a través de mi madre. Del otro está mi vida profesional construyendo productos digitales y trabajando con el lado visual de la tecnología.
Y ahora están mis hijos, que descubren el dibujo, la música y la creatividad mientras crecen, muchas veces sentados a mi lado haciendo exactamente las mismas cosas que a mí me gusta hacer.
En algún momento me di cuenta de que quería construir un espacio alrededor de eso.
No para enseñar a los niños a dibujar “correctamente”. Ni para transformar cada dibujo en algo perfecto.
Todo lo contrario. Quiero celebrar esa etapa en la que dibujar todavía es simplemente imaginar.
Aquí no existe el dibujo equivocado
Un árbol puede ser azul. Una persona puede tener brazos gigantes. Un perro puede tener cinco patas.
Y ese garabato que nadie entiende quizá tenga una explicación absolutamente fantástica cuando el niño empieza a contar la historia.
Esa libertad es parte de lo que hace tan especial la creatividad infantil.
Our Little Art existe para ayudar a padres, madres, abuelos, tíos y otras personas cercanas a los niños a alimentar esa curiosidad.
Con ideas para dibujar. Actividades para hacer juntos. Experimentos con materiales. Formas sencillas de poner más creatividad dentro de la rutina.
Y también formas de valorar aquello que los niños crean.
Porque ese dibujo no existirá para siempre
Tengo una relación especial con los dibujos infantiles precisamente porque veo a mis propios hijos crecer a través de ellos.
El dibujo cambia. La forma de sujetar el lápiz cambia. Las historias se vuelven más complejas.
Lo que hoy parece apenas otra hoja sobre la mesa, dentro de algunos años puede convertirse en un recuerdo muy especial de esa etapa de la infancia.
Por eso una parte de Our Little Art también trata sobre preservar esas pequeñas creaciones.
Un dibujo puede salir del papel y transformarse en un objeto. Puede convertirse en un regalo. Puede formar parte de la casa. Puede guardarse durante muchos años.
No porque sea una obra de arte perfecta. Sino justamente porque fue hecho por ese niño, en ese momento de la vida.
Menos instrucciones. Más imaginación.
Trabajo con tecnología y me gusta la tecnología.
Pero quizá precisamente por pasar tanto tiempo creando cosas digitales he aprendido a valorar aún más aquello que sucede lejos de las pantallas.
Una hoja en blanco no le dice a un niño cuál es el siguiente paso. No existe un botón que pulsar. No existe una animación esperando para empezar.
Solo existe espacio.
Y la pregunta: “¿Qué puedo crear aquí?”
Quiero que Our Little Art ayude a mantener esa pregunta presente en la infancia.
En el fondo, este proyecto conecta tres generaciones de mi propia historia: la creatividad que recibí de mi madre, mi propio placer por dibujar y crear, y ahora mis hijos creciendo mientras dibujan a mi lado.
De ahí nació Our Little Art.